¡Buena noche a todos! Hoy les queremos platicar sobre nuestra experiencia tras escuchar “Prayer for the Weak” desde este lado —desde los zapatos de quienes tenemos o hemos tenido un familiar con Alzheimer— pega distinto. No es solo una canción, es un espejo incómodo. Desde que suena “Final feast, memory fades / Who am I, still I see”, sentimos que ahí está resumido ese momento en el que alguien que amamos empieza a preguntarse quién es, y nosotros no sabemos cómo explicarle lo que se le está escapando.
Instrumentalmente este proyecto la rompe; logra un sonido que aunque suena algo sucio y con arreglos algo monótonos; realmente la voz avanza con pesar y un gran sentimiento; su tono vocal suena cansado, con pesar y se nota que hay un trabajo al cantar, lo que automaticamente te hace pensar en la vulnerabilidad de sentir como nuestros recuerdos se apagan.
Como comunidad, conectamos fuerte con su verso “Fragile mind, hold me tight”, porque es justo lo que vemos todos los días: una mente intentando sostenerse, mientras nosotros hacemos lo posible por no soltarla. La frase “Mind in fragment, call my name” nos recordó esas veces en las que nos llaman con otro nombre, o nos miran como si nos reconocieran solo a medias. Duele, pero también nos obliga a estar presentes.
Hay imágenes que nos atravesaron, como “Eye of distant moon” y “Last horizon fade”. Las sentimos como esa mirada perdida que se va alejando poco a poco, ese horizonte que se apaga mientras el cuerpo sigue aquí. Y cuando la canción repite “Freedom, flesh and pain”, entendimos que no solo habla de quien olvida, sino también de quienes acompañamos, cargando amor, cansancio y culpa al mismo tiempo.
El verso “Spirit take me home” se nos quedó dando vueltas. A veces lo escuchamos como una súplica de ellos, otras veces como un pensamiento nuestro, deseando que encuentren paz, aunque no sepamos bien qué significa eso. El “Song of distant sparrow” nos sonó a esos pequeños momentos de lucidez que aparecen de repente, breves, frágiles, pero hermosos.
Desde Crab Medio, sentimos que su verso “Prayer for the Weak” no intenta explicar el Alzheimer, lo acompaña. Nos recordó que, aunque la memoria se vaya, el vínculo no desaparece. Esta canción nos habló de pérdida, sí, pero también de cuidado, de presencia y de amor sostenido incluso cuando los recuerdos ya no saben cómo volver, es una joya oculta que nos hace conectar con estas situaciones que a veces salen de nuestras manos pero a la vez nos hace tener esa reflexión de que aunque la memoria se llegue a acabar, los vínculos siempre tendrán un poder enorme, una luz que brillará aún en medio de la oscuridad.
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